Reorganización del movimiento estudiantil, uso social de dispositivos celulares y redes sociales y su influencia sobre la movilización de octubre 2019 en Quito

Reorganization of the student movement, social use of mobile devices and social networks and their influence on the October 2019 mobilization in Quito

Reorganização do movimento estudantil, uso social de dispositivos móveis e redes sociais e sua influência na mobilização de outubro de 2019 em Quito

e-ISSN: 1605 -4806

VOL 24 N° 111 Mayo - Agosto 2021 Monográfico pp. 116-140

Recibido 11-04-2021 Aprobado 20-08-2021

https://doi.org/10.26807/rp.v25i111.1809

Iván René Pillajo Yujato

Ecuador

Universidad Andina Simón Bolívar

[email protected]

Resumen

El presente texto es el resultado de una investigación que tiene por objetivo identificar la influencia de los medios digitales y redes sociales en la movilización suscitada en la ciudad de Quito, en octubre 2019. Realiza un acercamiento a la realidad antes y después del fenómeno social, puesto que, este estallido social provocó un sinnúmero de connotaciones sociales: desde el rechazo de una parte de la sociedad, hasta el apoyo humanitario a las comunidades y movimientos que ocuparon de manera legítima el espacio público en la capital de Ecuador. En dicho momento se trató de enfrentar la decisión del gobierno nacional de Lenín Moreno que trató de implementar unas medidas económicas en desmedro de la sociedad ecuatoriana, las cuales detonaron una explosión social que se vio reflejada en movilizaciones de diferentes sectores de la sociedad. El Decreto Ejecutivo número 883 (Registro Oficial N° 52 2019, 3) incluyó reformas económicas, fiscales y laborales; sin embargo, entre los puntos relevantes de esta publicación fue la liberalización del precio de los combustibles y la precarización laboral
Palabras clave: uso social, poder y disputa, movimiento social, movimiento estudiantil, imaginario social, opinión pública, redes sociales, medios sociales.

Abstract

This text is the result of a research that aims to identify the influence of digital media and social networks in the mobilization that took place in the city of Quito in October 2019. It makes an approach to the reality before and after the social phenomenon, since this social outbreak caused a number of social connotations: from the rejection of a part of society, to the humanitarian support to communities and movements that legitimately occupied the public space in the capital of Ecuador. At that time, it was an attempt to confront the decision of the national government of Lenín Moreno to implement economic measures to the detriment of the Ecuadorian society, which triggered a social explosion that was reflected in mobilizations of different sectors of society. Executive Decree number 883 (Official Gazette No. 52 2019, 3) included economic, fiscal and labor reforms; however, among the relevant points of this publication was the liberalization of fuel prices and labor precariousness.

Keywords: social use, power and dispute, social movement, student movement, social imaginary, public opinion, social networks, social media.

Resumo

Este texto é o resultado de uma investigação que visa identificar a influência dos media digitais e das redes sociais na mobilização que teve lugar na cidade de Quito em Outubro de 2019. Aborda a realidade antes e depois do fenómeno social, uma vez que esta explosão social provocou uma série de conotações sociais: desde a rejeição de uma parte da sociedade, até ao apoio humanitário às comunidades e movimentos que legitimamente ocupavam o espaço público na capital do Equador. Nessa altura, o objectivo era confrontar a decisão do governo nacional de Lenín Moreno de implementar medidas económicas em detrimento da sociedade equatoriana, o que desencadeou uma explosão social que se reflectiu em mobilizações de diferentes sectores da sociedade. O Decreto Executivo nº 883 (Registro Oficial nº 52 2019, 3) incluiu reformas económicas, fiscais e laborais; contudo, entre os pontos relevantes desta publicação estava a liberalização dos preços dos combustíveis e a precarização do trabalho.
Palavras chave: uso social, poder e disputa, movimento social, movimento estudantil, imaginário social, opinião pública, redes sociais, mídia social.

Introducción

Este trabajo de investigación gira entorno a determinar, ¿de qué manera la comunicación en redes sociales como Facebook y Twitter, en torno a la movilización de octubre de 2019, permitió la reorganización del movimiento estudiantil ecuatoriano?

De este modo el análisis se centra en temas puntuales que refieren a la manera como el uso social de dispositivos celulares sirvieron de catalizadores de la movilización de octubre de 2019, asimismo, determinó de qué modo medios digitales y redes sociales como Twitter influyeron en el conflicto social, cómo estas redes sociales sirvieron para contrarrestar el aparataje mediático posicionado por el gobierno y dejar al descubierto las estrategias retóricas que el Estado utilizó para deslegitimar la movilización y sus actores. En tanto, el uso social de dispositivos celulares sirvió para establecer redes de comunicación entre ciudadanos, particularmente el movimiento estudiantil, que se auto comunicó por medio de rede sociales, específicamente la red social Twitter, que permitió generar estrategias de comunicación con el fin de conectar y trasladar la confluencia del espacio virtual al espacio físico.

Respecto a los usos sociales de medios digitales y nuevas tecnologías, en el contexto señalado, se evidenció el rol que ocuparon las tecnicidades propias del proceso de desarrollo de la comunicación, la funcionalidad que tuvieron en la movilización a través de redes de comunicación y multiplicidad de contenidos y estrategias y cómo se generaron respuestas al poder de los medios de comunicación al servicio de la hegemonía establecida por el Estado.

La investigación cuyo resultado se presenta en este trabajo determina el rol de los medios digitales en las movilizaciones sociales y como se volvieron herramientas movilizadoras y articuladoras en diferentes contextos y realidades. Entonces, se considera si en realidad los dispositivos tecnológicos y las redes de comunicación tuvieron influencia en la movilización de octubre de 2019 y la repercusión de estas en la cobertura de acciones y eventos que los medios de comunicación convencionales hicieron, incluso invisibilizando a la ciudadanía en conflicto, planteando una profundización al concepto de cerco mediático.

En tanto la investigación determina el rol que desarrollaron las plataformas digitales como movilizadoras y catalizadoras de las movilizaciones sociales, mira los desafíos y el potencial de las plataformas digitales como parte de la sociedad, para finalmente, identificar el rol del movimiento social en la movilización; es decir, se trata de demostrar que las plataformas digitales empleadas de manera efectiva pueden ser de utilidad para contrarrestar estrategias que vienen desde el poder estatal e identificar y legitimar la lucha social.

Para entender la viabilidad de este trabajo, se tuvo que analizar y contextualizar el papel que ha tenido el movimiento social a nivel local, regional y global, sus luchas históricas, reivindicaciones y su condición de baluarte de la cohesión social. Por esta razón, la investigación se enfoca, en primer lugar, en el proceso de reorganización y articulación que tuvieron las organizaciones sociales para su reactivación. Asimismo, se realiza un análisis sobre el acceso a dispositivos móviles a nivel local, regional y global, y la incidencia del movimiento social tradicional y contemporáneo en la sociedad, acercándonos al contexto ecuatoriano para su análisis. De igual modo, fue necesario identificar los procesos políticos y sociales que se han desarrollado a nivel, local, regional y global; en este sentido, el denominado “Socialismo del Siglo XXI”, contrariamente a sus discursos de igualdad, reconocimiento y redistribución, ha tenido prácticas que van en contra de la igualdad social que pregonaban. Esta corriente política contradictoriamente a sus discursos populistas,

no socializó los medios de producción, en su lugar, fortaleció las redes del capital y creo nuevas burguesías cercanas a sus intereses. Esta socialdemocracia continúo siendo tan moderada para no causar desavenencias con el poder, pero si tajante para desplegar el autoritarismo e imponer pesadas reformas sobre los pueblos (Chuchuca Serrano, 2020, p. 28).

En esta misma idea, la política socialista populista transformada en un sistema totalitario ha debilitado y dividido la organización popular y resistencia social en todos los países donde se ha instalado. Ecuador no fue la excepción. De este modo, esta corriente política fue recortando la inversión social y restringiendo gradualmente los derechos sociales adquiridos gracias a la lucha social de décadas. Al contrario de sus teorías socialistas, desde el expresidente Rafael Correa y su continuador, Lenín Moreno, fortalecieron la inversión privada y, sobre todo, desarrollaron un modelo de negocio que incentivó la creación de una nueva clase burguesa y neoliberal, que se benefició de proyectos estatales. Igualmente, los constantes ataques a la libre expresión, derechos humanos, derechos de las mujeres, persecuciones a líderes de organizaciones sociales, estudiantiles e indígenas fueron un denominador común en sus gestiones gubernamentales, así como los discursos ambientalistas en defensa de la naturaleza, solo se quedaron en discursos, puesto que abrieron las puertas al extractivismo multinacional, expropiando grandes extensiones de tierra y obligando el desplazamiento forzado de las comunidades que viven en territorios donde se instalan megaproyectos extractivistas.

La búsqueda de igualdad social, de oportunidades laborales, acceso a educación, defensa del agua, soberanía alimentaria, defensa de Derechos Humanos, demandas por igualdad de género, fueron factores esenciales que reivindican revueltas sociales en varios sitios del planeta. Frente al abandono del Estado ecuatoriano, las organizaciones populares se conectaron entre sí, hasta activarse, fortalecerse y encontrarse en una movilización a nivel nacional.

El fenómeno de octubre fue un detonante, el resultado de trece años de un sistema autoritario, abusos, flexibilización laboral, y el avance del sistema neoliberal a través de ajustes económicos dispuestos desde el Fondo Monetario Internacional (FMI), que han ocasionado debilitamiento de la economía. En este contexto, este acumulado de demandas de sectores populares, generó una confluencia de la clase empobrecida del país, quienes se apropiaron del espacio público por medio de auto convocatorias realizadas a través de medios sociales, redes de comunicación donde el uso social del celular y de internet marcó un punto inflexión en el espacio de la comunicación y autocomunicación como lo llama Castells (2009a, p. 29)

Por otro lado, se trata el proceso de recepción generado antes y después de fenómeno social de octubre 2019: es decir, cómo la población construyó imaginarios a través de redes de información convencionales y digitales y de qué manera se mira al movimiento social a partir de estos hechos. Una vez identificados los elementos que forman parte de la problemática social, se estudió el nivel de organización del movimiento social y la respuesta de la población. Del mismo modo, se identifica la percepción que la sociedad ecuatoriana tuvo antes y después del fenómeno social de octubre, cómo fue percibida la lucha social, el rol de los medios comunicación convencionales en beneficio de grupos de poder hegemónicos y de qué modo emergieron plataformas digitales de comunicación alternativa como respuesta al cerco mediático del Estado.

La importancia de esta investigación está entonces en realizar un acercamiento teórico a los hechos de octubre de 2019, puesto que este fenómeno marcó un hito en las relaciones sociales, políticas y económicas del país, un antes y después en el tejido social existente. La investigación por ello analiza los procesos que se desarrollaron en el marco del estallido social, procesos que contaron con la participación de sectores y actores de la sociedad, como son el movimiento indígena, movimiento estudiantil, gremios de docentes entre otros; un movimiento muy importante en este hito histórico fue el movimiento femenino, y en este contexto, la convergencia de distintas posturas fue la consecuencia de las demandas de este sector. En este punto resulta interesante comprender la representación mediática que tuvieron estos colectivos, las estrategias discursivas y los intentos constantes de deslegitimar a los sistemas de discriminación como el racismo, patriarcado, el género y la clase social.

En el campo de la comunicación alternativa existe la capacidad de fortalecer las prácticas sociales estructuradas a través de la organización y las que no cuentan con organización y están estructuradas individualmente; dado esto, la identidad denominada “popular” se exterioriza mediante distintas clases de discursos en los que generalmente se usan términos como “nosotros”, puesto que alrededor de esta categoría son las mayorías que se unen y generan acuerdos y pactos que beneficien a sus agrupaciones y que se contrapongan o estén alejados de grupos de poder o sectores dominantes.

Hay que aclarar que cuando nos referimos a comunicación alternativa, se habla de una comunicación estructurada en dos vías: una vía que se refiere o encarga de la interrelación entre las clases populares en sí, entendiendo como clases populares a los sectores oprimidos y menos favorecidos dentro de la sociedad; por otro lado, se encuentra la vía de la comunicación entre clases populares junto a otros sectores sociales, con esas otras clases que se las conocen como “dominantes”, “poderosas” o “elites”. En este contexto se origina una relación de poder que se desarrolla entre estas distintas clases o sectores sociales que se lo puede considerar como un conflicto, un conflicto que visibiliza la vida y la cultura de las clases populares.

El presente trabajo está organizado de la siguiente manera. El primer capítulo se enfoca en determinar cómo se dieron los usos sociales del teléfono celular y de las redes sociales en la reactivación y organización del movimiento social y estudiantil universitario en octubre 2019. El uso social de las nuevas tecnologías de la información y comunicación como catalizadoras de nuevos símbolos, códigos y formas de comunicación dentro de la interacción entre jóvenes a través de mensajes y una nueva creación de códigos semióticos que representan una forma innovadora de comunicación, inmediatez y efectividad en el campo digital y social. El capítulo se centra en el análisis del rol que desarrollan medios digitales y comunicación alternativa en movilizaciones sociales y cómo estas se transforman en una herramientas movilizadora y articuladora en diferentes contextos y realidades tanto locales, regionales y globales. Así, se realizó un breve recuento de hechos relevantes relacionados al ciberactivismo y usos social de celulares y redes de comunicación en contextos de conflicto, como es el caso de 15M en España, la Primavera Árabe, el movimiento estudiantil mexicano YoSoy132, el movimiento estudiantil chileno, la rebelión de los Forajidos y por supuesto el objeto de esta investigación correspondiente a la movilización social de octubre 2019. Considerando ello, se analizó el influjo de estas redes de comunicación en la movilización de octubre de 2019 y su efecto en la cobertura de acciones y eventos que medios de comunicación tradicionales no visibilizaron y, por el contrario, intentaron posicionar un discurso gobiernista deslegitimando la movilización social, las demandas de sectores populares y los motivos por los que provocaron las mismas.

En tanto, la investigación atraviesa el campo de la comunicación, su desarrollo, evolución y convergencia en el campo digital, por consiguiente, interesó observar cómo el uso social de plataformas digitales y dispositivos celulares aportaron al posicionamiento, organización y visibilización del fenómeno social, y si, en realidad las nuevas maneras de comunicación brindan la seguridad necesaria al momento de difundir información a la ciudadanía en contexto de conflicto.

La evolución, el desarrollo de la tecnología y su nexo con la comunicación ha derrumbado las barreras que históricamente han existido y han mermado el intercambio de información entre sociedades y sujetos. Gracias a la tecnología, la participación de las sociedades se ha restituido, de tal forma que abandonan ese rol de receptores de información en está denominada web 2.0. Asimismo, para alcanzar la eficacia en el uso de estas herramientas tecnológicas es factible que la sociedad se apropie de estas, y que se articulen con transformaciones culturales, para desplazar habituales ejercicios comunicacionales que intentan posicionar a grupos hegemónicos.

En este contexto, distintas plataformas digitales, medios y redes sociales fomentan la recuperación e independencia del ciudadano y la búsqueda de verdadera participación social, sin embargo, para esto se necesita de decisiones políticas, así lo afirma Castells:

la formación de estas redes globales de empresas multimedia ha sido posible gracias a las políticas públicas y los cambios institucionales caracterizados por la liberalización, la privatización y la desregulación regulada, nacional e internacionalmente, como consecuencia de las políticas gubernamentales favorables al mercado que han predominado a partir de los años ochenta (Castells, 2009b, p. 90).

En el segundo capítulo, se enfoca en analizar el contexto político y comunicacional de la movilización alrededor de medios digitales octubre 2019. Aquí se analiza cómo en las movilizaciones de octubre 2019 varios movimientos sociales se autoconvocaron. Se debe mencionar que su característica fue la ausencia de líderes o de una estructura organizativa que fuese la cara visible de las convocatorias. No obstante, con el transcurrir de los días, la organización fue tomando forma y surgieron diferentes organizaciones, movimientos sociales, líderes estudiantiles, sindicales que asumieron el liderazgo del fenómeno social, difundiendo posturas y reivindicaciones populares.

Es importante destacar la relevancia de estas acciones ciudadanas que cobraron valor en las últimas décadas, puesto que son movilizaciones que, si bien en algunos casos cuentan con líderes o tienen una estructura, en otros casos, carecen de los mismos, y, por el contrario, llevan a cabo acciones de participación social de manera autónoma. De igual modo tienen la capacidad de comunicarse a través de diferentes métodos, como es el caso de internet, redes y medios sociales. En este sentido, Castells se refiere a los movimientos sociales como los llamados a realizar el cambio en las sociedades del mundo:

a lo largo de la historia, los movimientos sociales han sido, y siguen siendo, las palancas del cambio social. Normalmente surgen de una crisis en las condiciones de vida que hace que a la mayoría de la gente le resulte insoportable el día a día. Les mueve una profunda desconfianza en las instituciones políticas que gestionan la sociedad (Castells, 2012, p. 209).

El cambio social según este autor se lo lleva a cabo individual o colectivamente. Este cambio tiene una fuerte carga emocional que interviene en este proceso de identificación con otros sujetos y es aquí donde intervienen y confluyen las categorías conceptuales propuestas como es el caso de las mediaciones sociales

Para complementar esta idea, hay que señalar que la emergencia de movimientos sociales contemporáneos, como movimientos feministas, ecologistas, colectivos de género, entre otros, fueron protagonistas de la convergencia social que se vio en octubre 2019. En un primer momento, este fenómeno nacional dio paso a la visibilización y posicionamiento de estos sectores de la sociedad, a través de redes de comunicación en medios digitales, por una parte, y la migración del campo digital hacia la ocupación del espacio público, por otro. En un segundo momento, se encuentra el movimiento indígena y el rol que asumió antes, durante y después del levantamiento social, además del liderazgo que asumió entre los diferentes sectores populares que convergieron en las avenidas de las ciudades ecuatorianas, su contingente humano, político y social y su protagonismo que se posicionó en el imaginario social.

También hay que fijar la atención en la cooperación ciudadana. En este sentido se debe rescatar la importancia de la comunicación alternativa y comunitaria con carácter horizontal entre personas miembros de una comunidad o sociedad, creando y desarrollando nuevos códigos comunicativos que den lugar a al progreso en la convivencia y dinámicas sociales entre distintos sectores populares.

Además, se encuentra la comunicación alternativa, que, si bien es cierto, aún no está posicionada en la esfera pública, pese a eso, se ha observado su evolución y desarrollo; por otro lado, se hallan categorías como, diferenciación cultural, mediatización de la cultura, mediaciones sociales, estas categorías apoyan a la colectividad en la manera de observar las distintas realidades en la sociedad.

Finalmente, el tercer capítulo se encarga de identificar la recepción e imaginarios que se construyó antes y después de la reactivación de la organización estudiantil universitaria de Quito en la movilización de octubre 2019. De este modo, se estudió la recepción desarrollada a partir del fenómeno social de octubre: es decir, cómo la población construyó imaginarios sobre la base de contenidos compartidos en estas redes de información y cómo miró la sociedad ecuatoriana las acciones de participación ciudadana por parte de organizaciones sociales, estudiantiles e indígenas. Una vez analizados los elementos que son parte de la problemática social, se identificó la organización del movimiento social y la respuesta de la población.

En este mismo sentido, tanto la comunicación alternativa y los medios digitales como respuesta a la función hegemónica de los mass media, juegan un rol fundamental para la investigación; en primer lugar por la dinámica que se desarrolla entre medios de comunicación alternativos y ciudadanía y en segunda instancia debido a la independencia que estos medios pueden adquirir, haciendo énfasis en el rol que desempeñan dentro de la sociedad como una opción de comunicación independiente de los poderes del Estado.

En cuanto al concepto de percepción dentro del proceso comunicativo, se trata de analizar las tácticas de resistencia, como un modelo de contra comunicación que está atravesada por diversas matrices culturales y que se opone a la comunicación como mediadora que se ajusta al mantenimiento del sistema.

Marco teórico

1. Redes sociales y dispositivo celular: uso social y acceso

Para iniciar un acercamiento a la categoría denominada “usos sociales”, es menester remitirse a Michel De Certeau (1996, 80), puesto que es uno de los intelectuales más importantes en este campo. Él plantea: “una teoría de los usos como operadores de apropiación que, siempre en relación con un sistema de prácticas, pero también con un presente, con un momento y un lugar, instauran una relación de sujeto con los otros” (citado en Martín-Barbero, 1987, p. 5). En este sentido, los usos sociales están relacionados con uno de los artes como lo menciona De Certeau: el arte del hacer que prevalece en las tareas habituales y que no se centra en los discursos sino exclusivamente en las prácticas. Se refiere a maneras de hacer, influidas directamente por un determinado contexto y la relación con los otros sujetos.

Por otro lado, se encuentran los señalamientos de Thompson (1998), quien se refiere a los usos sociales como un conjunto de operaciones que se encargan de la producción, transmisión y recepción de dispositivos simbólicos y que, para este fin, ponen en operación distintos soportes y recursos. Los usos corresponden a un campo en el que sobresalen y fusionan asuntos forzados y relacionados con la disposición, resaltan la pluralidad y formas particulares en las diversas estrategias que se emplean. En esta dinámica relacionada con el uso social se distinguen modos que desarrollan un propio nivel de creatividad; este nivel posee la capacidad de establecer el orden del consumo.

Hay que tomar en cuenta que la categoría de usos sociales gira sobre un eje muy importante, que son las audiencias, puesto que, a partir de su actitud, el mensaje o los procesos comunicacionales sufren un giro importante en cuanto a la recepción se refiere, ya que, según palabras de Quintas (2014, p. 85), las audiencias sociales se generan de la fragmentación de la audiencia tradicional con el campo y desarrollo mediático, es decir, con las tecnologías de la comunicación. En efecto, una característica de la audiencia social es que tiene la capacidad de manejar uno o varios dispositivos tecnológicos, de igual manera que puede interactuar en tiempo real a través de segundas pantallas. Es así como para Quintas (2014, p. 84) que, “la novedad radica en que junto a una conversación horizontal entre usuarios distanciados físicamente se produce un intercambio vertical entre el emisor tradicional”.

Bajo esta misma consideración, hay que mencionar que la tecnología, el uso de aparatos celulares y de los medios digitales representaron el principal andamiaje de comunicación que utilizaron las organizaciones populares para sus convocatorias. Estos usos sociales, articulados con la ocupación del espacio público dio paso a una suerte de resistencia constante hacia la represión de los Estados y su búsqueda constante de dispersar y desaparecer toda clase de oposición social.

1.1. Conflicto social

En mes de octubre de 2019, Ecuador atravesó un conflicto social, que se originó por la política neoliberal del Estado y décadas de olvido hacia las clases populares del país. La decisión del gobierno nacional de implementar medidas económicas en contra de la mayoría de la sociedad ecuatoriana detonó la ira popular que fue el resultado del acumulado de 10 años de silenciamiento y criminalización de la protesta. Liderada por la Confederación de Nacionalidades de Indígenas del Ecuador (CONAIE), se inició una de las movilizaciones más grandes de la historia del país, solo comparada con el levantamiento de 1990. El epicentro del conflicto fue el Distrito Metropolitano de Quito, aquí se congregaron diferentes activistas sociales organizados en colectivos y movimientos, tal es el caso del movimiento estudiantil, quienes fueron los encargados de sostener la protesta en los primeros días, asimismo, la convergencia de nuevos colectivos como grupos feministas, ecologistas, organizaciones barriales, sin olvidar el papel fundamental que cumplieron las universidades más representativas de Quito.

En relación al activismo social y ciudadano como respuesta a las opresiones e injusticias por parte del poder hegemónico, Hannah Arendt señala que,

la rabia solo brota allí donde existen razones para sospechar que podrían modificarse esas condiciones y no se modifican. Solo reaccionamos con rabia cuando es ofendido nuestro sentido de la justicia y esta reacción no refleja necesariamente en absoluto una ofensa personal, tal como se advierte en toda la historia de las revoluciones, a las que invariablemente se vieron arrastrados miembros de las clases altas que encabezaron las rebeliones de los vejados y oprimidos (Arendt, 2005, p. 85).

Es importante señalar que este conflicto social va más allá de reclamos por una vida digna y problemas de carácter económico; existe una emergencia de nuevos actores sociales, sujetos políticos, activistas, el relevo generacional que inevitablemente se da en toda sociedad. Movimiento indígena, organizaciones estudiantiles y colectivos de mujeres fueron los principales activistas que convergieron en el espacio público, conectados a través de nuevas tecnologías de la comunicación, articulados por ideologías y unificados por fin común.

Respecto a los nuevos actores y los cambios que los movimientos sociales presentan, en octubre se evidenció la autonomía que ejercen estos nuevos sectores activistas, puesto que, a pesar de la presencia de determinadas organizaciones tradicionales en el campo de la lucha social, la autonomía de este nuevo sujeto social prevaleció en el conflicto, en este aspecto se menciona que la emergencia de movimientos sociales contemporáneos,

ha sido caracterizado por centrarse en los nuevos actores sociales y no tanto en las estructuras, por pensar la transformación social en términos de pequeños cambios que se pueden ir generando desde el aquí y ahora a través de las prácticas cotidianas que tienden a la autonomía y a través de la construcción de identidades sociales (Parra, 2005, p. 4).

Por otro lado, el origen del conflicto social dio paso a estrategias de deslegitimación por parte del Estado ecuatoriano, estrategias ejecutadas en contextos de conflicto social, como el posicionamiento del discurso del enemigo interno, discursos de miedo, justicia y seguridad, y por supuesto, la polarización con base en categorías binarias, como el bueno y el malo, lo justo y lo injusto, los violentos frente a los pacifistas, los vándalos frente a la gente de bien.

En términos simbólicos, la toma del espacio público por sujetos movilizados fue una de las particularidades del conflicto de octubre: el Ágora de la Casa de la Cultura, la Plaza El Arbolito, el perímetro que cubre a la Plaza de la Independencia, las avenidas de los barrios de Quito y ciudades del Ecuador; desde la perspectiva del activismo social, el espacio público es el lugar común donde convergen ideas, se desarrollan propuestas y desde luego, es el sitio donde se transforma la vida, políticamente hablando.

1.2. Activismo

Los problemas sociales de carácter económico y político, junto al avance de la deslegitimación de gobiernos y sujetos políticos, ha sido uno de los argumentos que incentiva y da paso al origen del activismo social tradicional y contemporáneo, es decir el ciberactivismo. Este ciberactivismo tiene como objetivo visibilizar exigencias de sectores menos favorecidos de la sociedad, demandas que no se encuentran presentes en las agendas gubernamentales ni de medios de comunicación, en este sentido, el activismo de redes emplea tácticas y estrategias basadas en la apropiación y uso de plataformas digitales y redes sociales para visibilizar y difundir sus postura frente a esta realidad; de igual modo utilizan estas tecnologías como opción frente a la escasez de recursos, con la finalidad de conectar con otros colectivos y sujetos que compartan sus ideales y así, hacer frente a grupos opuestos a ellos.

Los movimientos sociales se han caracterizado por estar en constante búsqueda de transformaciones en la estructura de la sociedad, tanto cultural, política y económica; una de las tácticas utilizadas por activistas sociales ha sido emplear estrategias de comunicación en el espacio virtual para mutar la percepción de la opinión pública y generar cambios en el campo de los significados. En este contexto, Touraine señala que:

cuando se habla de movimientos sociales sin más precisiones, se suele sugerir que las luchas sociales demuestran tener cierto rasgo común y que este encuentra fundamento en el rechazo de cierta política liberal cuyas consecuencias son bien conocidas: subordinación de la vida social a la lógica aplastante de esa globalización que asedia a los trabajadores, aumento del paro, una Seguridad Social amenazada y el debilitamiento de la capacidad de acción del Estado (Touraine, 1999, p. 2).

Desde otra perspectiva, uno de los puntos en contra del activismo, es que la ausencia de liderazgos y el rechazo que se tiene hacia la representación política de la sociedad de los miembros de movimientos sociales desemboca en la incapacidad de articular a sectores que buscan el mismo fin y, por ende, ver plasmado su activismo en resultados palpables.

Por otro lado, se debe identificar el concepto correspondiente a organización social, y para este fin, hay que fijarse en la evolución y desarrollo que han tenido y el papel que han desempeñado sectores populares y movimientos sociales. En tanto, se señala que movimientos sociales se denomina a las acciones de lucha enfocadas o diseñadas como contrapoder o resistencia frente al modo de producción capitalista, asimismo, están articuladas con el objetivo de fundar y desarrollar una sociedad que brinde iguales oportunidades a todos sus miembros. Respecto a la categoría de movimiento social, Cohen y Arato se refieren del siguiente modo:

un movimiento social supone una doble referencia a orientaciones culturales y a relaciones sociales, y 110 a los proyectos sociales ni a las cuestionadas estructuras de dominación. Por lo tanto, el campo social que impugnan los movimientos no puede ser concebido como un campo de batalla para el que sea adecuado el de ser concebido como un campo de batalla para el que sea adecuado el modelo militar de acción (estrategia) (Cohen & Arato, 2001, p. 577).

Ahora bien, hay que destacar el rol de la movilización social en las últimas décadas, puesto que, con la coyuntura política y el cambio de época los perfiles de los actores y movimientos sociales y políticos toman un nuevo rumbo y sufren una transformación sobre la base de su rol en la sociedad, pues no hay que olvidar su influencia en conquistas en el campo de derechos sociales gracias a sus estrategias de resistencia y movilización, pese a políticas neoliberales impuestas por los gobiernos de turno que han buscado debilitar y destrozar la organización de estos sectores. En este punto es importante fijarse en los planteamientos de Castells en cuanto a papel de los movimientos sociales y su rol contrahegemónico:

al construir una comunidad libre en un lugar simbólico, los movimientos sociales crean un espacio público, espacio para la deliberación que finalmente se conviene en un espacio político, espacio de reunión de asambleas soberanas para recuperar los derechos de representación que han sido capturados en instituciones políticas constituidas en su mayoría para conveniencia de los intereses y valores dominantes (Castells, 2012, p. 28).

En efecto, es pertinente señalar que el internet y el desarrollo de las nuevas tecnologías en los últimos tiempos han cambiado la vida social y política, al punto de tener influencia en las democracias de los Estados a través de un activismo constante. En este sentido, el internet se ha convertido en el mediador social, al contrario de lo que se pensaba: internet y dispositivos tecnológicos ayudaron e incluso potenciaron las relaciones sociales, diversificando los contenidos comunicacionales y estrategias, afirmando las comunicaciones asincrónica y sincrónica. Hay que mencionar también que con el desarrollo de las tecnologías se diversificó la industria cultural y ahora se habla desde la globalización, dentro de las cuales se establecen relaciones sociales de carácter vertical, puesto que se divide al mundo en centro y periferia, es decir, dominantes y dominados, nacional y local.

Como resultado de esto, los individuos han recuperado su protagonismo dentro de las sociedades, en razón de que ya nos son simples receptores de información, cultura o formas simbólicas, sino más bien, son actores principales de la resistencia que se ha generado gracias esta evolución de la comunicación y con ella de las redes sociales de la comunicación. Las redes sociales forman parte de un conjunto de herramientas poderosas en internet por donde viajan millones de informaciones cada día.

Las redes sociales son medios que se nutren de las relaciones entre personas, el contenido que crean y comparten. Para comprender estos señalamientos, hay que enfocar nuestra atención a los postulados de Castells, pues el afirma que,

empezó en las redes sociales de internet, que son espacios de autonomía en gran medida fuera del control de gobiernos y corporaciones que, a lo largo de la historia, han monopolizado los canales de comunicación como cimiento de su poder. Compartiendo dolor y esperanza en el espacio público de la red, conectándose entre sí e imaginando proyectos de distintos orígenes, los individuos formaron redes sin tener en cuenta sus opiniones personales ni su filiación (Castells, 2012, p. 20).

1.3. Nuevas maneras de organización

Los movimientos sociales vieron una oportunidad en el uso social de celulares para generar otras formas de organización, así como una herramienta movilizadora, al estar articulados por medio de diferentes proyectos, valores o códigos culturales. Así, se encuentra el caso de colectivos ecologistas, movimientos feministas y organizaciones que promulgan y se movilizan en defensa de los derechos humanos; todos ellos ahora usan activamente internet y las redes sociales como es el caso de la presente investigación.

De este modo, se ha visto que, en las últimas décadas, varios sectores de la sociedad, entre ellos organizaciones sociales, tomaron la iniciativa y se han organizado mediante el uso de estos nuevos medios sociales como herramienta de visibilización, activación, articulación y acción social. Si bien es cierto que la tecnología es una herramienta que facilita la activación de sectores populares y movimientos sociales, no basta únicamente con conexiones a través del ciberespacio, sino que los movimientos sociales necesitan de su organización interna y delimitar líneas de acción y toma de decisiones para articularlas a las tecnologías y lograr sus objetivos. En este sentido, Martín Barbero menciona que:

el sujeto se desenvuelve y disputa en el terreno de la lucha por los derechos de las mujeres, homosexuales, medio ambiente, extractivismo y todo aquello que debido a discursos hegemónicos han sido marginados, las luchas ya no solo se van en contra de la explotación laboral, sino que se transforman en acciones políticas individuales y colectivas en el escenario político, dentro de la sociedad de mercado (1997, p. 77).

Hay que destacar las maneras de organización social que se establecen a través de redes de comunicación sustentadas por las tecnologías de comunicación, en tanto, este activismo digital comprende varios elementos que tiene influencia directa en la estructura la organización social y sus variaciones. Estas dinámicas básicamente radican en redes horizontales de comunicación, Arquilla y Ronfeldt (2000, p. 6) consideran que actualmente la forma emergente de organización es la red, ya que gracias a las nuevas tecnologías es posible conectar y coordinar acciones de una forma desconocida hasta la fecha.

También es primordial mencionar, que en la actualidad hay la construcción de un nuevo sujeto social, que es generado por dos componentes: la sociedad de consumo y la sociedad de la información, en este aspecto Martín Barbero (2004, p. 10) se refiere como sociedad de la información a las transformaciones que ha sufrido la sociedad relacionadas a la evolución y desarrollo de las tecnologías de comunicación, no obstante, el autor se enfoca en sectores de las sociedades que no tienen acceso a estas tecnologías de la comunicación, y en este sentido, Martín Barbero, señala que el planeta atraviesa la más grande exclusión social, política y cultural de la historia humana.

Ahora bien, este nuevo sujeto social, no solo se desenvuelve de manera tradicional, sino que se despliega en el campo virtual, apropiándose y adaptando la tecnología. Este sujeto social emerge en las redes sociales online y tiene la capacidad de trasladar la apropiación de redes virtuales a la ocupación del espacio público, de igual modo, puede adquirir cierto nivel de influencia y poder, puesto que el poder solo aparece allí y donde los hombres se reúnen con el propósito de realizar algo en común, y desaparecerá cuando, por la razón que sea, se dispersen o separen (Arendt, 2012, p. 239).

Las nuevas maneras de acción política y activismo social utilizan las tecnologías de comunicación porque, entre otras, tienen la capacidad de amplificar la información que se produce, se disminuye el costo de las movilizaciones y acciones de hecho, incentiva la conexión entre militantes y promueve la producción, cobertura y difusión de información neutralizando la censura de los medios tradicionales de comunicación.

Con relación a la emergencia y conformación de nuevos sujetos sociales, su organización y el uso de redes sociales de internet, Castells señala que:

desde la seguridad del ciberespacio, gente de toda edad y condición se atrevió a ocupar espacio urbano, en una cita a ciegas con el destino que querían forjar, reclamando su derecho a hacer historia -su historia- en una demostración de la conciencia de sí mismos que siempre ha caracterizado a los grandes movimientos sociales (Castells, 2012, p. 20).

Así, la movilización social y sus diversos actores se visibilizan y trasladan su accionar del espacio urbano a la esfera digital, a través de diferentes pantallas y soportes audiovisuales. El activismo digital, se encargó de diversificar la transmisión de contenidos en tiempo real, mostrando la realidad de los hechos. Este activismo marcó un hito en la historia de las movilizaciones sociales en Ecuador, puesto que, en levantamientos pasados, la única cobertura que ha llevado a cabo ha sido la de medios tradicionales, y como se ha explicado anteriormente, estos medios construyen el relato adecuado para los intereses del poder estatal y de este modo mantener su hegemonía. En este sentido, los usos sociales de la tecnología y la comunicación en red se tomaron a la movilización y movilizados, ya que, no sirvió únicamente para auto comunicarse e informarse, sino también sirvió como estrategia para establecer un flujo de información por parte de actores que se transformaron en rostros visibles y líderes del conflicto.

1.4. Tecnologías para el activismo

Para referirnos al campo del activismo social y el uso que este les da a las nuevas tecnologías de comunicación, es factible recordar los estudios de Virilio, el señala que:

Las nuevas tecnologías son las tecnologías de la cibernética. Las nuevas tecnologías de la información son tecnologías de la puesta en red de las relaciones y de la información y, como tales, son claramente portadoras de la perspectiva de una humanidad unida, aunque al mismo tiempo de una humanidad reducida a una uniformidad (Virilio, 2005, p. 14).

Efectivamente, la importancia de los usos de la tecnología y su apropiación radica en la fragmentación de la producción y oferta de los mass media, puesto que sus contenidos ya no son consumidos como antes, es decir, la tecnología brinda opciones de uso y consumo, representan una alternativa para los públicos, tanto consumidores como productores. Esta tecnología plasmada en medios digitales o medios sociales, funcionan en doble vía y se establece una relación horizontal, entre emisor y receptor, la misma que facilita la fusión de distintos tipos de comunicación de masas en un hipertexto digital, global, multimodal y multicanal (Castells, 2009b, p. 188).

La evolución y desarrollo de las tecnologías de la comunicación, han obligado a la migración de medios de comunicación tradicionales hacia dispositivos tecnológicos, segundas pantallas como lo señala De Certeau (De Certeau, 1996); por otro lado, generan un grado de interacción y cercanía con medios de comunicación tradicionales, o al menos, esa sensación se genera. El uso social de dispositivos celulares permite generar un contrapoder y resistencia, crear o formar líderes de opinión y, sobre todo, fidelizar audiencia e introducir elementos simbólicos en la vida social.

Ahora bien, hay que recalcar que el uso social de dispositivos celulares ha permitido iniciar actividades de descontento en varias ciudades del mundo: el hartazgo, la falta de políticas sociales y económicas que garanticen una vida digna para las personas que pertenecen sectores populares de la sociedad, articuladas a sentimientos de indignación tienen como resultado protestas espontaneas. Las condiciones para la organización ciudadana están dadas con antelación por la aparición de movimientos y colectivos que están conectados por medio de redes de comunicación y desarrollan una suerte de ciberactivismo desde diversas pantallas, una de esas, sin lugar a dudas es la pantalla de dispositivos celulares. Castells sugiere que,

sí una revolución pretende alterar la estructura social, su proceso debería incluir a otros medios, y no únicamente internet, la cual ya ha acompañado a la telefonía celular en la mayor parte de las movilizaciones políticas, sino también los medios de comunicación de masas tradicionales y la comunicación interpersonal (Castells, 2007, p. 301).

La inmediatez e interactividad que generan estas coberturas móviles, dejaron de lado al poder de los medios tradicionales, sin olvidar que la cobertura de estos comunicadores móviles se transmitió en tiempo real, con sucesos verídicos, sin sesgos ni líneas editoriales, puesto que, como se mencionó antes, gracias a la apropiación y uso social de la tecnología y lo virtual, estos sujetos populares pudieron dar lucha y librar una batalla no únicamente en las calles de la urbanidad, sino que trasladaron su lucha al campo de la comunicación e información.

Llegado a este punto, es importante señalar que, la rapidez con la que llega la información a cualquier parte del mundo es admirable. El componente estratégico de las redes en internet se tornó fundamental, puesto que la inversión de recursos se optimiza, existe un gasto menor y efectos reales y considerables. Hay que considerar también que internet y su desarrollo va más allá, puesto que la rapidez en este punto muta en inmediatez, generando cambios y transformaciones obligatorias en el ecosistema comunicacional tradicional, reflejando estas transformaciones en la migración de lo convencional hacia lo digital.

Asimismo, el uso de distintas tecnologías, nuevas y antiguas, la apropiación de espacios tanto on-line como off-line, junto al campo hegemónico y alternativo están interconectados y es allí donde emergen nuevos actores sociales que generan nuevas formas de organización a través de una ecología de medios e imágenes. Acá, los dispositivos como los teléfonos celulares representan una herramienta innovadora y con influencia trascendental en el campo de la comunicación, debido a la interactividad que estos tienen con contenidos mediáticos y usuarios. Así Castells sugiere que:

la corriente creciente de estudios sobre los diversos usos de los teléfonos móviles parece indicar que la telefonía celular responde a un modelo social organizado en torno a «comunidades electivas » y a la interacción individualizada, basada en la selección de tiempo, lugar y compañeros para dicha interacción (Castells, 2001, p. 153).

El uso social de dispositivos como el celular junto a plataformas digitales ahora son herramientas movilizadoras que aportan a todo activismo social y como respuesta al sistema comunicación establecido desde la hegemonía del poder de turno.

Si es verdad que las tecnologías de la comunicación cumplen un rol importante en el desenvolvimiento del campo ideológico, cultural y sobre todo político, hay que recordar, que la comunicación es un puntal fundamental para los procesos globales de reproducción, puesto que su carácter estratégico le otorga esta connotación. En el diario vivir los nuevos medios sociales, los mass media o el cine, producen sus contenidos sobre la base de agendas mediáticas; de igual manera sucede con las coberturas, con el fin de generar información y reproducir esta dinámica de distribución, recepción y producción.

Lo mismo sucede con los contenidos que son producidos con intenciones de protesta e inconformidad pero esta vez por el lado de sectores sociales, como colectivos, movimientos sociales, organizaciones juveniles, entre otros; estos movimientos hacen uso de herramientas tecnológicas y de comunicación para cubrir eventos de trascendencia y afines a sus convicciones y así, difundir sus contenidos a través de canales como radio, televisión, redes de comunicación, entregando diversidad de contenido y convirtiéndose en una alternativa de comunicación dentro de la reproducción social.

Hay que decir también que, Martín Barbero, se centra en un modelo de comunicación que esté guiado por mediaciones sociales como una herramienta para enfrentar el poder y hegemonía del sistema. Se refiere a mediaciones como lo que construye el tejido social y cultural entre sujetos miembros de una sociedad.

Es importante entender la comunicación desde la teoría de las mediaciones se basan en identificar los alcances que tienen los profesionales de la comunicación para influir dentro de las sociedades y cuál es el verdadero rol dentro de las mismas. De esta manera, afirma Martín Barbero que “el campo de lo que denominamos mediaciones se halla constituido por los dispositivos a través de los cuales la hegemonía transforma desde dentro el sentido del trabajo y la vida de la comunidad” (Martín-Barbero, 1991, p. 120).

Hay que enfatizar que lo sustancial de la teoría de las mediaciones se centra en la visión de la comunicación y de los procesos comunicativos, es decir, esta teoría trata de una visión de la comunicación desde los procesos de recepción comunicativa. Lo dicho hasta aquí supone que el empleo eficiente de tecnicidades y mediación social de la comunicación y cultura en el levantamiento social de octubre generó resultados desfavorables a los intereses de los poderes del Estado que ejercen control de la sociedad; no así el papel que movimientos sociales desarrollaron dentro de este contexto. Me parece pertinente citar a De Sousa Lacerda, para acercarnos aún más a este tema de la apropiación de la tecnología y comunicación y entender de manera detallada las categorías de mediaciones y tecnicidades que atraviesan el tema tratado:

la tecnicidad como mediación es visible en las formas de apropiación y uso que los ciudadanos están haciendo de Internet y específicamente los medios sociales representados fundamentalmente por los weblogs y en Twitter. Son gramáticas de reconocimiento que se desarrollan para reinterpretar los discursos de los medios (De Sousa Lacerda, 2013, p. 80).

La tecnicidad en beneficio de los oprimidos, contrarresto la dinámica del poder mediático tradicional que intentó desprestigiar las demandas por las que se llevó adelante la movilización social. Los ataques del Estado y su aparato represor fueron visibilizados por medio de dispositivos tecnológicos empleados no solamente por profesionales de la comunicación, sino por personas del común de la sociedad.

2. El uso de celular en contextos de conflicto social

A la luz de estos apuntes, para entender la importancia del uso de los celulares en contextos de conflicto social y conmoción social, hay que iniciar por el caso de Filipinas, en el año 2011, puesto que fue el primer caso enigmático dónde la principal arma con la que conto el pueblo filipino fueron aparatos celulares, dejando como resultado concentraciones masivas que tuvieron una duración de 4 días, con el resultado de un presidente destituido. A esta movilización social se la denominó “Poder Popular II” (Castells, 2007, p. 290). Esta inició el 16 de enero de 2001 y se prolongó hasta el 20 de enero.

Por otro lado, se encuentra el caso de Túnez, en el 2011, es un claro ejemplo de articular la comunicación libre, el uso de celulares, redes sociales con la ocupación del espacio público. Cómo es característico de estas revueltas sociales, la concentración no tuvo líderes visibles, por el contrario, en la marcha se generó una especie de organización para que se encargue de regular temas de logística y debates entre los manifestantes. Allá hubo una articulación entre las personas que grababan y producían contenido en la movilización con cadenas periodísticas, en este caso, la cadena televisiva Al Jazeera.

Otro caso representativo es el proceso que atravesó Islandia en el año 2009. Después de una bonanza económica y un mal manejo de las estrategias financieras, desembocó en una crisis económica sin precedentes en la historia de este país; esta crisis desencadenó la “Revolución de las cacerolas”. El inicio de las movilizaciones tanto callejeras como virtuales se dio con un performance del cantante Hordur Torfason frente a las instalaciones del parlamento islandés; varias personas grabaron esta acción con sus teléfonos celulares para después subirlo a redes sociales. Pronto cientos de personas se dieron cita en la plaza Austurvollur que con los días se convirtieron en miles. Posteriormente se desarrollaron movilizaciones masivas organizadas exclusivamente por medio de celulares y redes sociales.

En efecto, tales movilizaciones sociales siguieron avanzando, hasta el punto de provocar el anuncio de la renuncia del gobierno y el adelanto de las elecciones, cuyos resultados fueron el ascenso de Johanna Sigurdardottir al poder, constituyéndose en la primera presidenta lesbiana en la historia de Islandia.

De otro modo, la “Primavera Árabe” como se conoce a las revueltas sociales que se han dado en Medio Oriente, desde la ocupación del espacio público en Marruecos, hasta los territorios en Siria. Estas situaciones espontáneas de protesta desembocaron en “Los días de ira” (Youm Al – Ghadab). En este sentido, según Castells, las revueltas en el mundo árabe tuvieron la siguiente cronología:

7 de enero en Argelia, 12 de enero en Líbano, 14 de enero en Jordania, 17 de enero en Mauritania, 17 de enero en Sudán, 17 de enero en Omán, 27 de enero en Yemen, 14 de febrero en Baréin, 17 de febrero en Libia, 18 de febrero en Kuwait, 20 de febrero en Marruecos, 26 de febrero en Sahara Occidental, 11 de marzo en Arabia Saudí y 18 de marzo en Sir(a, En algunos casos (Arabia Saudí, Líbano, Kuwait y los Emiraros Arabes Unidos, donde en realidad apenas pasó nada), las protestasse apagaron por distintas causas. En otros, las revueltas se sofocaron con una mezcla de represión y concesiones (Marruecos, Jordania, Argelia, Omán), aunque las cenizas de los movimientos todavía están calientes y podrían reavivarse en cualquier momento (Castells, 2012, p. 100).

Ahora bien, con relación a España, la crisis ocasionada por un atentado terrorista permitió la organización autónoma y espontánea de distintos sectores sociales y políticos. La falta de respuestas y claridad del gobierno de José María Aznar detonó una serie de movilizaciones sociales que iniciaron por la carencia de respuestas sobre el atentado ejecutado el 11 de marzo de 2004. La sospecha de manipulación de la información sobre los responsables de tal atentando y la falta de transparencia en el manejo de la crisis se había instalado en el imaginario de la ciudadanía española. Esto desembocó en una convocatoria que al son de “¿Quién ha sido?” fue mutando a la proclama de “No nos representa”, esto último como consecuencia de la ausencia de transparencia y de la información y manipulación para obtener réditos políticos por parte del gobierno español.

Del mismo modo, sucedió en noviembre del 2009 con las protestas en el mismo país en contra de la Ley Sinde, en relación al apellido de la ministra Gonzáles Sinde. Esta crisis se desató por el intento de limitar la libre expresión.

A diferencia de las movilizaciones de 2004 y 2009, el 15 de mayo de 2011 nació una nueva revuelta social, más clara y con una visión profunda de la influencia que tienen los usos sociales de aparatos celulares y redes de comunicación a través de internet; esta protesta social se generó en rechazo a las personas que facultaron la aprobación de la Ley Sinde que participaron en las elecciones de mayo de 2011. A este movimiento se lo conoció como el “Movimiento de los indignados”.

En Latinoamérica encontramos el caso de México, con el movimiento “YoSoy132” que en medio de las elecciones presidenciales surgió de un altercado entre un colectivo de estudiantes de la Universidad Iberoamericana y el expresidente de Enrique Peña Nieto, ya que este justificó la represión a la movilización autorizada por él, cuando fue gobernador. Estos hechos fueron grabados por dispositivos celulares e inmediatamente subidos a la web. Su contenido se viralizó en redes sociales con alta aceptación en la población de México, para posteriormente, trasladar el apoyo al movimiento “YoSoy132” que se gestó en la virtualidad, hacia la ocupación del espacio público, a través de movilizaciones, debates y asambleas.

El caso más emblemático es el de Chile. El movimiento estudiantil chileno formó parte de una generación que ha desarrollado estrategias basadas en el uso social de la tecnología e internet, en cuanto a su comunicación. Por otro lado, y no menos importante, se encuentran las demandas de los estudiantes chilenos, que se basaban en corrientes políticas contemporáneas, como el cuidado al medio ambiente, racismo, igualdad de género y demás. El movimiento se generó y organizó mediante medios digitales, usos sociales de celulares, ordenadores, entre otros. Más adelante se trasladó, la organización digital hacia el espacio público, sin olvidarse de tácticas digitales como, performances, campañas virales y activaciones artísticas. Es importante destacar la hibridación de estas dos maneras de organización social, puesto que,

en las movilizaciones estudiantiles de 2011, las marchas, paros y tomas de establecimientos educacionales fueron acompañadas por «flashmobs», «besatones» y campañas virales, entre otras acciones artísticas, donde los estudiantes usaron el espacio público físico y digital activamente. Fue una mezcla de «Facebook y calle» (Cabalín-Quijada, 2014, p. 28).

El movimiento estudiantil chileno, se movilizó durante 7 meses, tiempo en el cual desarrollaron y optimizaron sus estrategias de comunicación, transformando el contenido de su mensaje con el objetivo de llegar a diferentes estratos de la sociedad chilena.

3. Datos sobre acceso de celular a nivel mundial, latinoamericano y ecuatoriano

Para los fines pertinentes es importante detallar el desarrollo y evolución de dispositivos móviles, a nivel local, regional y global, la influencia que estos dispositivos tienen en los procesos comunicativos y para entender el papel que han tenido durante diferentes revueltas sociales y nueva emergencia de movimientos y colectivos sociales, como son, el estudiantil, femenino, ambientalista entre otros. Con este fin se debe conocer datos sobre el acceso de la población a dispositivos celulares.

Según datos de Hootsuite (Shum Xie, 2020), la población mundial asciende a una cifra de 7,83 mil millones de habitantes, tendiendo a un crecimiento del 1% respecto del año 2020, es decir, alrededor de 81 millones de personas, en tanto, de estas cifras, el 66% de habitantes tienen acceso a dispositivos celulares, esto corresponde a 5,22 mil millones del total de personas del mundo, hay que destacar en el último año esta cifra ha aumentado un 1,8% que corresponde a 93 millones de habitantes. Al mismo tiempo, con relación al acceso a dispositivos celulares a nivel global, HootSuite (2020) existen 5.190 millones de usuarios que tienen acceso a dispositivos móviles, este representa el 67% de la población global, cabe destacar que estos datos no tienen diferenciación sobre el tipo de dispositivo celular. Por otro lado, hay cerca de 7.950 millones de números de teléfonos celulares, esto corresponde al 103% de la población mundial, obteniendo un promedio de 1,53 números de teléfonos por cada usuario móvil.

Según HootSuite (2020), de estas cifras, el 77% de dispositivos celulares tienen conexión a internet a través de las bandas 3G, 4G Y 5G, teniendo un crecimiento representativo de alrededor del 9% en referencia al año 2019. Es decir, a nivel global existen 4,66 mil millones de consumidores que tiene acceso a internet. De esta cifra, existen alrededor de 4,2 mil millones de usuarios que utilizan medios sociales en su vida cotidiana, esto equivale al 53,6% de la población mundial, mientras que, el 90% de personas que tienen acceso a internet están presentes en redes sociales.

Ahora bien, en relación al acceso a teléfonos celulares comunes ante uso de celulares denominados celulares inteligentes, alrededor del 73% de personas cuenta con conexión y desarrollan sus actividades a través de un teléfono inteligente o smartphone. Mientras tanto el porcentaje de población que utiliza teléfonos con funciones básicas diferentes a smartphone corresponde al 23,5%, en tanto, el 3,6% de la población mundial se encuentra conectado a un dispositivo diferente como computadores portátiles o tablets.

En cuanto al acceso a internet, el mundo alcanzó una evolución de la hiperconexión con el campo digital. A continuación, los siguientes datos de dispositivos tecnológicos conectados según Hootsuite (2020): 1,36 billones de teléfonos móviles fijos conectados a internet, que representa el 6% del acceso global, mientras tanto, 7,94 billones de teléfonos inteligentes o smartphones con conexión de internet, equivalente a 34% mundial. De igual modo, respecto a la conexión a internet de computadores de escritorio, laptops y tablets, la cifra es de 1,57 billones a nivel global correspondiente al 1,57%, mientras tanto en relación a la conexión a internet desde hogares a través de banda ancha, la cifra asciende a 10,84 millones a nivel mundial, con el 46% total.

Con respecto a Ecuador, según las estadísticas del Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (2019), el país tiene un total de 17.591.778 millones de habitantes, de los cuáles el 64.3% reside en zonas urbanas y el 357% en zonas rurales. Por otro lado, la empresa Formageren (2021, p. 16), sostiene que en Ecuador existe un total de 14,25 millones de usuarios de internet y redes sociales.

Según el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (2019, p. 19), en el 2019, el porcentaje de personas con acceso a un dispositivo celular llegó al 59,9% a nivel nacional, 65,6% en el área urbana y 47,6% correspondiente al área rural. De igual manera, el acceso a aparatos celulares en cuanto a género, el INEC (2019) señala que, hasta el año 2019, hubo el 61,7% del total de la población correspondiente a hombres, mientras tanto, el 58,2% del total de la población corresponde a mujeres. En tanto, en el año 2019, según el INEC, el porcentaje total de población que tiene acceso a teléfonos inteligentes representa el 76,8%, de esta cifra, la población con celulares activados es del 61,7% para hombres, de la cual se desglosa que el 76,3% tiene teléfonos inteligentes, por otro lado, el 58,2% de mujeres tienen celulares activados, de aquí el 77,3% corresponde a smartphone.

En relación a la presencia en redes sociales de la población de Ecuador, según la plataforma digital Hootsuite (Shum Xie, 2020), la cifra asciende a 14 millones de usuarios activos, lo que representa el 78,8% de la población de Ecuador, hay que destacar esta plataforma especializada en el campo digital, menciona que Ecuador ha tenido un crecimiento del 16,7% en el año 2020, alcanzando la cifra de alrededor de dos millones de usuarios. Es importante señalar que, de la cifra total de usuarios, 13,72 millones de estos tienen acceso a redes sociales mediante teléfonos inteligentes, lo que equivale al 98% de la población.

En cuanto al uso de redes sociales, Formageren (2021, p. 21) señala que, Facebook registra una cifra de 13 millones de usuarios que representan el 96% de la población que corresponde a mayores de 13 años, de esta cifra, el 48,9% corresponde al género femenino mientras que el 52% corresponde al género masculino. En efecto, el uso de teléfonos inteligentes para acceder a Facebook es el 98%. Con relación a la red social Twitter, señala que, la audiencia potencial que accede a esta red es de 1 millón de usuarios, correspondiente al 8,5% de la población, de esta cifra, el 40% se trata de género femenino mientras que el 60% corresponde al masculino.

4. Uso del celular en Ecuador en contexto de conflicto

En cuanto al uso de aparatos celulares en contexto de conflicto en Ecuador, hay que remitirse al caso del movimiento que se originó en el gobierno del expresidente Lucio Gutiérrez, el denominado “Movimiento Forajido”: este es un hito en el ámbito del ciberactivismo y uso social de celulares e internet. Esta crisis política inició con la remoción de la Corte Superior de Justicia, con la que se buscó anular los juicios que pesaban sobre los expresidentes Abdala Bucaram y Gustavo Noboa; en efecto, el 31 de marzo de 2005 la nueva Corte de Justicia, anuló los juicios, ocasionando el regreso de los dos expresidentes, Bucaram el 2 de abril, mientras que Noboa el 3 de abril de 2005.

Las acciones de hecho en contra de estas decisiones políticas del ex presidente Lucio Gutiérrez, iniciaron desde el 4 de abril de 2005, más tarde, diversos frentes y organizaciones políticas se convocaron en una movilización nacional para el 13 de abril de 2005, sin el éxito y apoyo esperado, en razón de que los objetivos de esta paralización no eran las mismas demandas de los sectores populares; esta marcha se trasladó al Congreso Nacional, mientras tanto, el ex presidente Gutiérrez aprovechó la escasa aceptación de la movilización para volver a cometer un error de comunicación política y desestimar el rechazó de los sectores populares del país.

A través de Radio La luna, se emitió un llamado a la ciudadanía a que se movilice en contra del gobierno; horas más tarde, miles de ciudadanos se congregaron en la avenida Shirys para trasladarse a la CNJ, y posteriormente concentrarse en las afueras del domicilio de Gutiérrez. Al día siguiente, el expresidente se refirió a esta concentración como “Forajidos”, con el propósito de deslegitimar su acción de protesta. A partir de este momento, este movimiento cobraría identidad gracias a este calificativo. Las movilizaciones, la represión y violencia fueron escalando con el pasar de los días, desembocando el 20 de abril en el desbordamiento de la movilización social, acorralando al exvicepresidente en y obligándolo a abandonar el Palacio de Gobierno.

La “Rebelión de los forajidos” se basó en un ciberactivismo de la sociedad ecuatoriana, particularmente la capitalina; la juventud “forajida” centró sus estrategias en los usos social de celulares e internet, con el fin de potenciar la difusión y transmisión de mensajes y la organización de acciones de hecho. Efectivamente, estas tácticas de comunicación se enfocaron en aprovechar la tecnología y el uso de celulares para la transmisión de información en tiempo real, permitieron la conexión inmediata entre ciudadanos a través de llamadas telefónicas y mensajes de texto, así como la apropiación del espacio público y el posicionamiento de una agenda política. Asimismo, el uso de celulares e internet aportó para formar una red de comunicación que hizo frente a medios de comunicación tradicionales, y derrumbo cualquier intento de bloqueo de información.

La influencia de la tecnología y específicamente de dispositivos celulares y plataformas digitales representan una herramienta, no solo de comunicación sino también de movilización y activación popular. En octubre de 2019 se marcó un hito en la historia de la sociedad ecuatoriana, no únicamente en el ámbito de la resistencia social, sino también con la evolución de la comunicación y la convergencia de distintos sectores de la sociedad, entre los que se encuentran los medios de comunicación alternativos, medios sociales y digitales, en este sentido vale la pena definir el concepto correspondiente a resistencia social, en este marco Sidney Tarrow (1997, p. 22) afirma que resistencia se denomina a las formas de interacción sostenida con los oponentes que se dan en los movimientos sociales, mientras que Judith Butler (2001, p. 106) menciona que la resistencia es presentada como efecto del poder, como una parte del poder, como su autosubversión.

Se trata de identificar la influencia de los medios digitales y redes sociales en el conflicto social suscitado en la ciudad de Quito, en octubre 2019. Se realiza un acercamiento a la realidad antes del fenómeno social y posterior a este, puesto que, este hecho, desató un sinnúmero de connotaciones sociales; desde el rechazo de un fragmento de la sociedad, atravesando por la polarización y racismo, hasta el apoyo humanitario a comunidades y movimientos que se dieron cita en los adentros de la capital de Ecuador.

Con relación a Ecuador, el alcance que tuvo el uso social de celulares en el estallido social de octubre 2019, gracias a su interacción e inmediatez, fue posible mantener comunicada en tiempo real a la población del país, a través de medios y redes sociales, desde diferentes puntos de la ciudad, donde se desarrollaron acciones de hecho que fueron parte de las movilizaciones convocadas por sectores sociales.

Estos hechos fueron transmitidos en tiempo real a través de celulares, convertidos estos en instrumentos de respuesta hacia el aparato mediático; a través de diferentes plataformas digitales, medios sociales y medios de comunicación alternativos, se difundieron versiones diferentes a la realidad construida desde los mass media, dejando de manifiesto las estrategias mediáticas hegemónicas en beneficio del gobierno. En este sentido, que hay mencionar que un sinnúmero de comunicadores, periodistas y aficionados, mujeres y hombres, la mayoría de ellos universitarios, generaron contenido comunicacional desde sus dispositivos móviles, en tiempo real, exponiéndose al peligro de la represión fuera de control de las fuerzas del orden.

Mientras en las avenidas, plazas y sitios emblemáticos se violentaron derechos humanos de ciudadanos legítimamente movilizados, empresas mediáticas fueron las encargadas de construir un cerco mediático que blindó la difusión de contenidos reales. Con cerco mediático nos referimos al ocultamiento de información verificada y verificable, por parte medios de comunicación, gobierno o determinado actor que siguen una estrategia de comunicación con un objetivo específico, como fue el caso del conflicto social de octubre.

Ahora bien, para entender el concepto de cerco mediático es menester definirlo desde la teoría, en tal sentido, es conveniente relacionarlo con el concepto de verdad, que, para Heidegger (2005, p. 239), considerando el Ser-verdadero, quiere decir, ser descubridor de la verdad. A la luz de este concepto el cerco mediático sería una suerte de encubrimiento, un sistema de ocultamiento de la verdad. De este modo, señala que “la verdad (el estar al descubierto) debe empezar siempre por serle arrebatada al sujeto. El sujeto es arrancado al ocultamiento. Todo estado fáctico de descubrimiento es siempre algo así como un robo” (Heidegger, 2005, p. 241).

Situándonos en estos conceptos, en el campo de la comunicación estos se traducen en el cerco mediático que es lo contrario a lo que Heidegger menciona al referirse a la categoría de verdad; asimismo, es necesario indagar por qué y para qué el encubrimiento de medios tradicionales, motivos que provocaron que medios de comunicación tradicionales oculten información real y generen posicionamiento del discurso oficial, deslegitimando toda acción de rechazo al gobierno y la implementación de reformas económicas. Cabe también remitirnos al concepto de verdad desde la perspectiva ubicada en Tesis de Feuerbach de K. Marx citado en Engels (1975), aquí se observa a la verdad desde la práctica y no como una incertidumbre teórica, en sus palabras señalan que “el problema de si el pensamiento humano se le puede atribuir una verdad objetiva, no es un problema teórico, sino un problema práctico. Es en la práctica donde el hombre debe demostrar la verdad, es decir la realidad” (Engels, 1975, p. 71).

En el conflicto de octubre 2019, el cerco mediático sirvió para posicionar el discurso del gobierno basado en la construcción del enemigo interno, con la puesta en escena del framing esta estrategia fue eficiente para los objetivos del poder. En estos hechos, los dispositivos celulares y los medios digitales y alternativos tomaron protagonismo y aportaron en echar abajo el cerco mediático construido desde el poder y la hegemonía estatal.

Frente al cerco de información creado por el emporio mediático hermanado con el gobierno nacional de Moreno, emergieron diversas estrategias comunicacionales que se transformaron inmediatamente en un contrapoder frente a la hegemonía estatal. Una de estas estrategias se basó en el uso de plataformas digitales, canales, cuentas oficiales de actores sociales, líderes sindicales, organizaciones populares; visibilizando la realidad de los hechos con contenidos generados por sujetos sociales convertidos en una suerte de ciberactivismo ciudadano con el fin de alimentar y sostener la movilización social.

De este modo, tanto en el campo digital como en el campo analógico se dio otra disputa, aparte de la batalla que se libró en las aceras de la ciudad; la disputa de la información, la mediatización, romper el cerco mediático y la hegemonía establecida por las corporaciones comunicacionales unificadas a los intereses de grupos empresariales que intervinieron al Estado y su toma de decisiones.

Metodología

Considerando lo anterior, la metodología planteada en este trabajo, con el fin de alcanzar un alcance profundo y amplio, fue mixta, es decir, cuantitativa y cualitativa; mientras que la metodología cuantitativa se encarga de interpretar el fenómeno de investigación a través de variables numéricas, estadísticas, modelos analíticos, facticidad, objetividad entre otros, la cualitativa se enfoca en el análisis del fenómeno por medio de categorías conceptuales, subjetividad, complejidad, comprensión de la relación entre objetos. De esta manera, y dada la naturaleza del objeto de estudio se consideró a estas opciones como la alternativa acorde al lineamiento teórico de la investigación.

En cuanto a lo cuantitativo, se empleó la encuesta; luego se procedió a definir el universo poblacional de estudio. Definimos que este era el total de la población del Distrito Metropolitano de Quito que, según cifras del Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INEC) es de 2’781.641 de habitantes, de los cuales, el 66,9%, es decir 1’302.642,5 de pobladores tienen acceso a un teléfono inteligente o smartphone, mientras que 1’947.148,7 de ciudadanos y ciudadanas tienen un smartphone activado con internet móvil. Sobre la base de estas estadísticas el siguiente paso fue determinar la muestra. Para el caso, el tamaño de la muestra se calculó con base en el universo de la población que tenía acceso a dispositivos celulares. La fórmula empleada, según Galindo Cáceres (2000), tuvo las siguientes variables:

Donde:

Cuadro 1: Fórmula para encontrar la muestra de la población

Variable

Descripción

Valores

N

Tamaño de la muestra

Tamaño de la muestra

N

Tamaño del universo

1’302.642,5

P

Probabilidad de ocurrencia

0.5

Q

Probabilidad de no ocurrencia (1-p)

1 – 0.5

Me

Margen de error o precisión, expresado como probabilidad

+/- 0.5

Nc

Nivel de confianza o exactitud. Expresado como valor z que determina el área de probabilidad buscada

95% expresado como valor z que determina el área de probabilidad buscada

Fuente: Cáceres (2000, p. 55). Elaboración: Propia

Una vez reemplazados los datos correspondientes a la muestra de personas que tienen acceso a celulares inteligentes en el Distrito Metropolitano de Quito, el resultado fue de 385. Por lo tanto, se aplicó una encuesta a 385 individuos cuyos resultados, una vez organizados, sirvieron para el análisis relacionadas con las líneas de trabajo de investigación. Puesto que el cuestionario estuvo conformado por 17 preguntas cerradas, se organizó el informe considerando las respuestas que se expondrán en los siguientes capítulos. En sentido general, digamos que el conjunto de preguntas permitió recolectar datos respecto a los hechos suscitados en octubre de 2019 a partir de las experiencias de cada uno de los encuestados.

Por otro lado, con el fin de cumplir con el segundo y tercer objetivos de la investigación se optó por la técnica de entrevista semi-estructurada con actores sociales determinados con base en un mapeo de actores, los mismos que cito a continuación: entre las personas relacionadas a la academia están, Dra. Caroline Ávila, MSc. Cristian Bravo, MSc. Dayana León, MSc Grace Merino; con relación al periodismo se entrevistó a: Periodista Cristián Zurita, MSc. Yalilé Loaiza, Antropólogo Diego Cazar, MSc. Blanca Moncada, Lic. Cristina Basantes, Comunicadora social Luisana Aguilar, Lic. María Fernanda Mejía y Lic. Jorge Cano.

Igualmente, se realizó un ARS (análisis de redes sociales) y se rastrearon las etiquetas publicadas por estos actores en la red social Twitter tomando la captura correspondiente a la publicación –esto se podrá apreciar en los siguientes partes de este trabajo–. Es así como se tomaron en cuenta las líneas de contenido comunicacional de cada uno de ellos y la relevancia social y comunicacional que adquirió el contenido publicado. Una vez analizada esta información, se realizó un mapeo de actores con el propósito de identificar a hombres y mujeres expertos en el tema a tratar y analizar el grado de influencia, relevancia, intereses y campo de acción de cada uno de ellos, levantar información correspondiente a estos líderes de opinión para en una segunda instancia continuar con el acercamiento, su ubicación y contacto.

A continuación, se planificó un calendario para las entrevistas, se estableció un canal de comunicación. Se planeó la duración de cada entrevista junto al cuestionario de preguntas generadas a la luz del marco teórico desarrollado. Dada la situación sanitaria que atraviesa el mundo y el país se seleccionó Zoom para efectuar los diálogos correspondientes, por acceso y facilidad de instrumentación. Las entrevistas fueron grabadas y consecutivamente al levantamiento, recolección de información y datos a través de los actores sociales entrevistados, se transcribió cada una de las intervenciones.

Después de la transcripción de entrevistas, se organizaron los datos mediante indicadores establecidas con anterioridad. Este proceso tuvo como propósito afinar los datos para su posterior análisis y confrontarlos con los datos cuantitativos.

Análisis y resultados

En general, puede recapitularse: las redes sociales auxilian a rebasar los límites de la participación ciudadana, superan la ausencia de instrumentos y dan eficiencia a diversos mecanismos institucionalizados, o por institucionalizar, en el campo de la participación política (mecanismos electorales, de rendición de cuentas, de transparencia, del presupuesto participativo o de la fiabilidad de los procesos constitucionales, de referéndum o revocación de mandato). Logran superar la irregularidad informativa y comunicativa entre ciudadanos y representantes políticos o grupos de élite de poder (con la deliberación abierta e incluyente); además, consiguen derechos nuevos como efecto inmediato del uso de la internet (educación, gestión y administración gubernamental, y foros decisorios en la dimensión electrónica).

Además, se cumplen las condiciones informativas y colaborativas para la deliberación ciudadana porque las palabras clave poseen un vínculo que permite al usuario encontrar el desarrollo histórico del tema en discusión. Esta función no es nimia por las razones que sustentan la correlación entre las redes sociales cibernéticas y las distintas actividades de la participación ciudadana.

Las redes sociales prácticamente carecen de barreras de ingreso toda vez que se posee una conexión a internet; se propagan en ‘tiempo real’ y por tanto son libres de la censura; adolecen de compromisos clientelares porque cada usuario a la vez es un protagonista y un receptor. En los medios de comunicación tradicionales sólo los emisores son protagonistas: en la radio un solo sujeto habla y muchos escuchan; en la pantalla de televisión o del cine unas cuantas personas aparecen y muchas contemplan, y en los periódicos casi siempre escriben los mismos autores y la audiencia apenas tiene un espacio insignificante de ‘cartas al editor’, que puede tener cualquier otra denominación. No sucede así en las Web 2.0, que se comportan con independencia de la cantidad de receptores y cada usuario incrementa exponencialmente su valor, tanto comercial como social y político, pues cualquiera que lo desee puede ‘subir’ un twitter o video, un post o un texto enciclopédico.

La interactividad de las redes sociales es un bien comunicativo, debido a que por sí misma mejora el contenido, el medio y al usuario. A diferencia de los medios tradicionales que sólo buscan la utilidad receptiva (aunque atiendan las encuestas de mercado y opinión, pues lo hacen para incrementar su aceptabilidad), las redes sociales cibernéticas enriquecen la ciudadanía con la inclusión de identidades diferenciadas. Es decir, mientras los primeros homogeneizan a sus audiencias, los segundos ponen en emergencia la diversidad minimizando cualquier centralización.

Discusión

El uso de dispositivos electrónicos como el celular junto a plataformas digitales, sirvieron de herramientas movilizadoras que aportaron al levantamiento social y como respuesta al sistema comunicación establecido desde la hegemonía del poder de turno. En este sentido, se propone la siguiente pregunta, la misma que aborda puntos teóricos importantes que explicaran lo propuesto en este estudio.

Las ventajas de entender la comunicación desde la teoría de las mediaciones, se basan en identificar los alcances que tienen los profesionales de la comunicación para influir dentro de las sociedades y cuál es el verdadero rol dentro de las mismas. De esta manera lo afirma Barbero, “El campo de lo que denominamos mediaciones se halla constituido por los dispositivos a través de los cuales la hegemonía transforma desde dentro el sentido del trabajo y la vida de la comunidad”. (Barbero, 2003, pág. 50).

Hay que enfatizar que lo más importante de la teoría de las mediaciones se centra en la visión de la comunicación y de los procesos comunicativos, es decir, esta teoría se enfoca en el emisor, pues trata de una visión de la comunicación desde los procesos de recepción comunicativa, también se enfoca en darle otra mirada a la relación opresor – oprimido, según las afirmaciones de Martín Barbero; y por último hace referencia al rol de la comunicación dentro de las matrices culturales, de esta forma Barbero aborda el tema de la ideología dentro de los procesos comunicativos y menciona “las estratagemas mediante las cuales la ideología dominante penetra el proceso de comunicación o mejor, para decirlo en el lenguaje de ese momento, penetra el mensaje produciendo algunos efectos”. (Barbero, 2003, pág. 60).

En concordancia con lo expuesto en párrafos anteriores, las mediaciones atraviesan a las sociedades conjuntamente con los procesos comunicativos que se desenvuelven dentro de ellas, y es de vital importancia el enfoque de Barbero para tratar de entender la dinámica que se generó a partir de las movilizaciones de octubre de 2019 en la ciudad de Quito. Barbero, se centra en un modelo de comunicación que este guiado por las mediaciones sociales como una herramienta para enfrentar el poder y hegemonía del sistema, así como se mencionó en párrafos anteriores, se enfoca en la relación entre opresor y oprimido, puesto que hace énfasis en los procesos de recepción de la comunicación y como estos procesos se encuentran atravesados por matrices culturales.

Lo dicho hasta aquí supone que el empleo eficiente de tecnicidades y la mediación de la comunicación y cultura en el levantamiento social de octubre, generó resultados desfavorables a la conveniencia de los poderes del estado que controlan la hegemonía, no así el papel que movimientos sociales desarrollaron dentro de este contexto. La tecnicidad al beneficio de los oprimidos como lo menciona Barbero, en este caso, contrarresto la funcionalidad de medios de comunicación tradicionales que intentaron inocular las verdaderas razones por las que se llevó adelante la movilización social. Los ataques del estado y su aparato represor fueron visibilizados por medio de dispositivos tecnológicos empleados no solamente por profesionales de la comunicación, sino por personas del común de la sociedad, que no necesariamente tuvieron una preparación académica en el ámbito comunicacional.

En este punto hay que destacar el verdadero rol del profesional de la comunicación, puesto que por un lado, representa a un trabajador que forma parte de una organización muy bien estructurada, la misma que posee determinados intereses los cuales son velados por sus representantes y trabajadores. No obstante, el reportero también tiene la tarea de ser la persona clave que se encargue de dar un puesto dentro de la sociedad a personas que han sido abnegadas por diferentes motivos, es decir, dar voz a los sin voz.

De igual manera, Serrano asevera que “la mediación social se encarga de estudiar los procesos comunicativos que tienen como fin legitimar el orden contradictorio dentro de las sociedades” (Serrano, 1978, pág. 45). A través de la teoría de las mediaciones aparecen conceptos como la cultura popular, que aparece como respuesta a la hegemonía que imponen determinados estados capitalistas; esta cultura se origina como resistencia a la cultura dominante y está estrictamente ligada a las matrices culturales.

Así también, la comunicación y mediaciones sociales, lo que hacen es producir modelos de ajuste sociales a través del proceso de comunicación, es decir, se centra en la conservación de la hegemonía y poder entre opresos y oprimido, asimismo menciona que las mediaciones sirven para generar prácticas que aporten al control social a través de modelos y objetos mediadores que aporten al equilibrio de las sociedades.

En contrapunto a lo señalado en el párrafo anterior, el desarrollo de los procesos de comunicación no solo sirvió para enfrentar a un sistema comunicacional establecido desde la hegemonía y el poder estatal, sino también para dar voz a los oprimidos por dicha hegemonía, generando diversas estrategias de activismo y movilización en diferentes campos. Un acto de reacción frente al sometimiento estatal, el entendimiento de estas condiciones, será de gran utilidad al momento de contrarrestar y enfrentar al poder.

Para continuar en estas líneas teóricas, unificaremos conceptos y explicaciones de autores con los que se ha trabajado, se debe agregar que Martín Barbero en sus estudios hace referencia y se apoya economía política, menciona que en poblaciones que tiene un alto nivel de desarrollo y evolución, sus sociedades tienen un grado de conciencia sobre las razones de las desigualdades, sin embargo de esta “conciencia”, las sociedades se integran a este sistema, en este sentido las sociedades industriales manejan las mediaciones culturales en la comunicación para elevar el nivel de consumo, puesto que la comunicación ya no se limita a mecanismos físicos de traslado de mercancía, sino hace un énfasis en los signos de mercancía, imágenes y marcas.

En esta misma línea, Barbero se enfoca en las mediaciones como aspectos sociales y culturales que determinan la comunicación, así menciona 4 ejes que conforman el sistema: ideológico, cenciológico, lógico y existencial.

Las mediaciones sociales, permiten observar y estudiar los funcionamientos de sociedades y procesos comunicacionales que se desenvuelven en la dinámica de producción y reproducción social. Se enfoca en las mediaciones como aspectos sociales y culturales que determinan la comunicación, de tal manera atraviesa puntos importantes como la tecnicidad, ritualidad, institucionalidad y socialidad. Asimismo se refiere a mediaciones como el eje que construye el tejido social y cultural entre sujetos miembros de una sociedad. Por otro lado menciona categorías como, diferenciación cultural, mediatización de la cultura, mediaciones sociales, estas categorías apoyan a la sociedad en la manera de ver sus diferentes realidades.

Conclusiones

El campo de plataformas digitales junto a dispositivos electrónicos aportó al posicionamiento, organización y visibilizarían del fenómeno social. Así, se evidenció su funcionalidad en el marco de las movilizaciones de octubre de 2019. En este conflicto, los medios de comunicación tradicionales situaron su agenda mediática para posicionar el discurso del Gobierno Nacional e inocular la legitimidad de las movilizaciones sociales y estudiantiles y su postura frente a las medidas económicas tomadas por el Estado. A su vez, soportes y plataformas tecnológicas favorecieron a la movilización y emergieron al campo comunicacional conceptos como: comunicación alternativa, periodistas comunitarios. Estos canales de comunicación digital alternativa surgieron en contraposición a medios de comunicación tradicionales.

La evolución y desarrollo de las tecnologías de la comunicación han obligado a la migración de la televisión tradicional hacia plataformas digitales, segundas pantallas como ya se mencionó; por otro lado, generan un grado de interacción y cercanía con medios de comunicación tradicionales, o al menos, esa sensación se genera. El uso de plataformas digitales permite posicionar y generar reputación, crear o formar líderes de opinión y, sobre todo, fidelizar audiencia y vender determinados productos o servicios.

Plataformas digitales junto a dispositivos electrónicos como el celular, aportaron al posicionamiento y visibilización de la movilización social y estudiantil, se evidencio la funcionalidad de estas en el marco de movilizaciones de octubre de 2019, en este sentido, medios de comunicación tradicionales posicionaron agenda mediática para posicionar el discurso del Gobierno Nacional e inocular la legitimidad de las movilizaciones estudiantiles y sociales y la lucha social en general. Por otro lado, soportes y plataformas tecnológicas favorecieron a la movilización y emergieron al campo comunicacional conceptos como comunicación alternativa, periodistas comunitarios; en este sentido, estos canales de comunicación digital alternativa surgieron en contraposición a medios de comunicación tradicionales, como herramientas para derrumbar el cero mediático impuesto por el gobierno y empresas mediáticas.

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